Necesitamos una renovación cultural.

La comunidad internacional, los gobiernos, las empresas, y la sociedad civil han declarado que la lucha contra la corrupción es de las mas alta prioridad. No obstante ello, y después de miles de millones de dólares invertidos en reformas anticorrupción, estas no han producido los resultados esperados. Tales reformas han enfatizado cambios legales e institucionales, sin atender el cambio cultural necesario para fortalecer y sustentar la integridad pública.

La corrupción endémica está arraigada en la mayoría de las sociedades por medio de normas y practicas sociales que promueven el favoritismo, nepotismo e indiferencia hacia la legalidad. Esto debe cambiar.

Una sociedad civil activa es crítica para combatir la corrupción, al poder efectivamente fomentar valores y actitudes de integridad pública. Líderes y comunidades cristianos, como parte fundamental de la sociedad civil, tienen una responsabilidad única, y un potencial latente y poco explorado, para promover una cultura de integridad pública como el mejor aníídoto a la corrupción.

Fides ayuda a comprometer y capacitar líderes y comunidades cristianos para combatir la corrupción y transformar sus comunidades.

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